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El centro cultural ubicado en el barrio Laureles cierra porque el nuevo propietario del lugar fijó un canon de arrendamiento imposible de pagar por los administradores del teatro.

Este sábado 30 de junio el equipo de El Teatrico, en Medellín, tendrá que desalojar su sede en el barrio Laureles. Después de seis años, 1.700 espectáculos y el paso de más de 600 artistas, el edificio se quedará vacío porque, según cuenta su director Germán Carvajal, es imposible pagar el canon de arrendamiento que pide el nuevo propietario del edificio.

“Nosotros éramos parte de una sociedad que era dueña del inmueble. Parte de esa sociedad, que es familiar, debía hacer efectivo ese patrimonio para poder cumplir con otras obligaciones financieras y tomaron la decisión de vender el edificio donde opera El Teatrico”, cuenta Carvajal más conocido en Medellín como Minisigüí.

El nuevo arrendatario pidió a los administradores de la entidad cultural un canon de $30 millones. A pesar de que el teatro, ubicado en la Avenida Nutibara, era una empresa estable económicamente y que lograba financiarse mes a mes, la suma que requiere el dueño del inmueble es inalcanzable. “Nosotros tratamos diferentes fórmulas, tratamos de llegar a acuerdos de distintas maneras: por utilidades, por pagar algún canon de arrendamiento, pero realmente la rentabilidad de la cultura está muy lejos de pagar un costo como el que espera el nuevo propietario”.

Una entidad como esta no podría soportar ese costo, los gastos mensuales de El Teatrico superaban los $50 millones sumarle un arriendo de 30 daría como resultado más de $80 millones solo en gastos fijos del lugar. La situación se hace más difícil, sobre todo porque la entidad no cuenta con mucho apoyo estatal. Según Carvajal, el único programa del que se han visto beneficiados es Casas Abiertas de la Alcaldía de Medellín, que dejó en recursos cerca de $60 millones. Este año salieron beneficiados de la convocatoria Medellín, ciudad de artistas que dejaría unos $40 millones en ganancias pero que, por falta de sede física, no podrán ejecutar. “Esa revolución normativa sobre el emprendimiento cultural no se traduce en hechos reales en Colombia. A nosotros nos hizo una empresa cultura exitosa el público, el cariño de la gente”.

Este miércoles será la última función de Monólogos sin propina y los días jueves, viernes y sábado a las 8 de la noche, será la obra "A que te hacemos reír" de Germán y Leonardo.

El Teatrico funcionaba en uno de los barrios residenciales más grandes de Medellín: Laureles. Un lugar donde no se pueden realizar espectáculos públicos ni en sus calles ni en sus parques, por eso como dice Carvajal, el barrio siempre quedaba al margen de los eventos culturales de la ciudad: Fiesta del Libro, Festival de Poesía, Festival de tango, etc. Cuando llegó El Teatrico el barrio se convirtió en un epicentro cultural de Medellín: “Este lugar también ayudó a promover otro tipo de negocios, de apuestas que han hecho de Laureles un barrio con muchísima vida nocturna, con muchísima movida gastronómica y cultural”.

El teatro llegó a ser un espacio equipado para la presentación de obras de mediano y pequeño formato. Contaba con dos escenarios: uno con capacidad para 150 personas y el otro para 250 personas. En ellos se presentaron Alejandra Azcárate, Julián Arango, Antonio Sanint y otros como los jóvenes de Monólogos sin propina, entre otros. “La ciudad se queda sin un espacio donde se presentaban un tipo de espectáculos que hace rato no se movían por Medellín. Se pierde un lugar muy importante para el encuentro ciudadano, para la discusión. Yo diría que es necesario llamar la atención para que los espacios culturales permanezca independientemente de nosotros”, dice Carvajal.

Mientras encuentran una sede, la programación de El Teatrico se traslada a distintos lugares de la ciudad. Por ahora, el 20, 21, 27 y 28 de julio se presentará en Casa Teatro El Poblado la comedia Humor Inmarcesible con Leo&Germán. El equipo está buscando mover la programación del Festival Comedy City, que se desarrolla en febrero, al Teatro Metropolitano. “El Teatrico no son ladrillos o un edificio, El Teatrico es una comunidad que disfruta el arte y la cultura. Siempre se puede volver a empezar”. 

 

El Espectador